Una Historia sin pasado

(respuesta de Emilio Lindosa, 1989-1991)

 

Para Chema Berro:

 

Ayer, cuatro de mayo, abrí  el correo que me enviaste y, para decirlo sin rodeos, me ha creado un ligero problema. De hecho, he recordado una conversación que hace unos meses mantuve con un compañero de Valladolid. En ella cité a Mihail Tahl, quien al perder la consideración de campeón de mundo de ajedrez manifestó sentirse estupendamente porque “el titulo se pierde más tarde o más temprano, pero la consideración de “ex” dura toda la vida”.

Bueno, yo, al contrario que Tahl, en absoluto me siento contento, porque cada vez que alguien se acuerda de mí como “exsecretario  general de la CGT”, viene a recordarme el que, con toda seguridad, ha sido el mayor error de mi vida. Y puedo asegurarte que llevo cometidos algunos.

A partir de esta evidencia, cualquier consideración que pueda hacer podría ser tachada como revanchismo o producto de algún rencor del que, puedes creerme, estoy exento. Miro mi pasado en  la CGT y a la CGT misma con más curiosidad  que rabia. No tengo cuentas que saldar con nadie y conservo con cariño algún buen recuerdo que otro. Cosa distinta es hacer un análisis político de lo que hemos sido y hemos significado. Aquí mi posición es poco amable. Y éste es el problema.

Según entiendo, estáis preparando una suerte de Libre Pensamiento congresual, en el que se recojan los principales hechos –“hitos”, los denominas en tu carta- de estos últimos años. La historia es materia delicada. Aceptando la propuesta de Koselleck,  tendríamos que hablar de historia/Historia. Y si centrándonos en la minúscula nuestro pasado se teje con miserias, si  nos atenemos a la mayúscula simplemente no tenemos pasado.  Ni siquiera es sencillo establecer cuándo comienza nuestra historia, ¿con la legalización del 77, con la reunificación (que no lo fue exactamente), con el infausto XI Congreso y sus prolegómenos, en los que nos las vimos con las actuales siglas? Habrá quien afirme que en 1910.

Supongo que, aparcando estas “boberías” metodológicas,  la redacción del Libre Pensamiento se contentará con dar un repaso a las “luchas”, ilustrando con algunas fotografías los acontecimientos que resulten más llamativos. Ya se sabe, concentraciones humanas, más o menos densas, bajo nubes de banderas y de pancartas reivindicativas. Todo, junto con titulares apropiados, para dar la sensación de continuidad, de progresión y de sentido a esto que llamamos CGT.

Y ello me trae a la memoria un trabajo de Janis. En su estudio sobre el “pensamiento de grupo”, concluía  sosteniendo que, en condiciones de paradigma saturado (desgastado), “…el grupo, lejos de disminuir las probabilidades de ineptitud, puede acentuar los rasgos de incompetencia de sus individuos aislados, cristalizando un pensamiento grupal caracterizado por:

 

En mi opinión, Chema,  tras estas líneas parecería  que Janis tomó la CGT como base para su trabajo. Si somos capaces de leer los Cuadernos de ponencias para Conferencias, Plenos y Congresos confederales, y aplicamos la terminología al uso, convendríamos que la CGT viene a ser una especie de “informal organización reaccionaria de izquierdas”, y estoy convencido de que eso no es lo que esperáis ver escrito en el Libre Pensamiento congresual, donde la hagiografía autocomplaciente encuentra mejor acomodo (en línea con los puntos dos y tres del  sistema de Janis).

Dicho esto,  sobra repasar “el momento y estado en que asumí la secretaría, los objetivos de la gestión y los logros, repasar los hitos y dar una visión panorámica del estado actual”; entiendo que no es significativo.  O podemos  (dentro del esquema historia/Historia) descender al detalle y,  desde un punto de vista personal, o desde el punto de vista del  organigrama, desgranar qué es un Secretario Permanente, para qué sirve (¿sirve para algo?), una Plenaria es representativa, ¿de que?, ¿con cualquier quórum?... En fin, eso daría para hablar y para escribir bastante más que cuatro folios de treinta líneas, pero siempre que el clima lo permitiera, cosa que hoy no ocurre (ni ha ocurrido nunca).

Es por todo esto, Chema, o por más que por todo esto, que preferiría  que estos planteamientos sean obviados. Vosotros estaréis mas tranquilos y yo también. Volveré a olvidar que los que me engatusaron con las “Tesis para avanzar” las olvidaron según se apagaban las luces del XI Congreso, me olvidaré que tuve que vivir en minoría en la Plenaria del Comité Confederal y en el propio S.P.  Y vosotros evitaréis tener que dar explicaciones por publicar “alegatos derrotistas”. Entiendo que tenéis que hablar con todos los “ex”  y ese trámite, por lo que a mi respecta,  está cumplido.

Como esto es una carta personal que no debe publicarse[i], me voy a permitir concluir con una frase de Bacon: “la verdad surge mas fácilmente del error que de la confusión”. A mí no  me dejaron equivocarme (y lo intenté) y eso sí que no puedo olvidarlo. No puedo olvidar que la CGT, al socaire de la anarquía, vive en la confusión, y que si hoy desaparecemos, mañana casi nadie nos echará de menos.

Te agradezco sinceramente que te acordases de mí y lamento no cumplir  con tu encargo. Para cualquier otra cosa, sabes cómo encontrarme.    

 

Emilio Lindosa

 


 

[i] Sin embargo, por su interés como testimonio pasado y presente, hemos decidido publicarla forzando el permiso de su autor.